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Masculinidad, a GRINDR vas

Masculinidad, a GRINDR vas

Últimamente oigo a mucha gente hablando de este tipo de aplicaciones móviles para… ¿ligar? ¿Conocer gente? ¿Tener sexo? ¿Encontrar pareja? ¿Subirse la autoestima? ¿Hablar con alguien? ¿Cotillear? ….cada usuarix tendrá sus motivos, ahí no me meto. Sin embargo, lo que me preocupa de estas aplicaciones es el sexismo tan grande que hay detrás de ellas.

En Grindr, la más popular de las aplicaciones para personas gays, es brutal. Los hombres más populares son aquellos que se autodefinen como “muy masculino, aspecto hetero, y sin pluma”. Si pensamos el trasfondo de la etiqueta “aspecto heterosexual” (que me encanta esta definición porque anda que no hay diversidad en las personas heterosexuales) y sin ningún ramalazo a nada asociado con lo femenino, con la mujer, es de un sexismo hard level.

Estos hombres gays no han entendido que no hace falta demostrar al mundo lo machotes que son porque amen/deseen/quieran acostarse con otros hombres. Construirte como hombre o como mujer o como persona queer (u otras identidades) es tu forma de presentarte al mundo. Entonces ¿por qué tener pluma, ser femenino, es algo que no se permite mostrar? ¿Por qué da miedo etiquetarse así? ¿Por qué está mejor aceptado ser masculino? Si la sociedad dejara de ser machista, aprenderíamos desde peques a construir nuestros géneros cogiendo de aquí y de allá y todxs seríamos aceptadxs con nuestras diversidades.

El binarisrmo hombre/mujer, azul/rosa, heterosexual/no heterosexual, blancx/negrx… nos pone en una posición de desigualdad donde algunxs están por encima de otrxs. Dentro de la propia diversidad en la infancia, no está igual reconocido que un niño juegue con muñecas a que una niña juegue al fútbol. Además si un niño no juega al fútbol se le castiga con una única etiqueta: maricón (que por cierto, es un insulto). Esta etiqueta se va a usar en el mundo de los hombres cada vez que alguno no cumpla algún requisito para ser un “machote”, dando igual quién te guste o te deje de gustar (¿cómo se sentirán esos niñxs/jóvenes/hombres a quienes se les insulta así sean o no sean gays? – me pregunto).

Lo único que hace un hombre gay es amar/desear a otro hombre. No tiene nada que ver la identidad de género con la orientación del deseo. Pero parece que al mundo si le importa lo masculino que seas tú para que te acuestes conmigo. Así que si abro Grindr y veo un hombre musculoso y con barba (detalle PLUS) he aprendido que éste es el válido. He aprendido a erotizar esos cuerpos, esas barbas y esa forma masculina de presentación al mundo. Desear a hombres con pluma, me han dicho que no mola tanto. Lo femenino no está en alza, vale (valemos) menos y además se suele descalificar: se usan sustantivos acabados en “a” tipo “loca” “locaza”, “musculoca”, etc. Pero ¿alguien se ha planteado por qué ese tipo de hombre gay es el que triunfa? ¿Por qué están mejor aceptados y valorados esos y no los otros?

Hasta en la cama se nos cuelan el machismo, las etiquetas y algunos mitos. Y es que depende de si penetras o eres penetrado vales más o menos. ¿Adivináis cómo se llama al hombre que disfruta con la penetración anal? ¡Pasiva! (que no pasivo, claro) Ser pasivo no te da tanto glamour, no lo vas gritando a viva voz y si lo pones en tu perfil de Grindr no suele ser con el mismo orgullo. Aquí quien penetra es el que manda, el que tiene el poder, el que controla la relación sexual y lo más destacable, el que NO ES SUMISO. Porque ser sumiso se asocia de nuevo a ser el débil, otra vez a nosotras, ¿y esto no vuelve a tener un tufillo sexista? Porque digo yo, ¿qué tiene que ver lo que me guste hacer a mí en la cama con mi construcción social de género? ¿Por qué eres más hombre si disfrutas penetrando que siendo penetrado? Pues parece que de nuevo tiene mucho que ver…. ¿Es que no hay hombres que disfrutarán de las dos cosas? ¿Es que sólo puedes ser lo uno o lo otro? O del Barça o del Madrid hijo, no te queda otra.

 Lo malo de las aplicaciones es que parece que nos obligan a desnudarnos antes de llegar a la cama. Tratamos de poner en un perfil aquello que se espera de nosotrxs: llevamos a nuestra masculidad/feminidad a juicio. Una etiqueta puede ser muy dolorosa. Lo bueno de ellas es que son de quita y pon.

NÚRIA CANO. SEXÓLOGA