En una pareja, tras la llegada de un hijo o una hija, muchas cosas cambian.

…Cambian las costumbres, los ritmos de sueño y descanso, los tiempos disponibles para el ocio, y los papeles de los amantes, que ahora pasan también a ser padres. Todos estos cambios no dejan de influir en la sexualidad de la pareja. Como consecuencia de las jornadas laborales y las tareas domésticas, sumado al cuidado del bebé, muchas personas encuentran más bien poco tiempo para dedicárselo a ellas mismas, y también a su compañero o compañera. Es usual encontrar en terapia casos de mujeres que han sido madres recientemente y que han perdido el deseo, en la mayoría de los casos como consecuencia de la fatiga y el cansancio que la nueva situación les supone. Esta alusión específica a las madres es porque frecuentemente se espera que la mujer lleve mayor peso en los cuidados del bebé y de la casa, trabaje o no fuera del hogar. Y lo cierto es que muchas mujeres asumen esta mayor carga de trabajo, de forma que la pareja, como equipo, no se plantea renegociar los tiempos y espacios de cuidados y ocio de ambos.

 En consulta también se presentan (con menor frecuencia, pero los hay) casos de hombres que han sido padres y han perdido el deseo hacia su pareja. Muchos factores pueden influir, y hay que estudiar cada caso en particular (estrés, cansancio…), aunque en algunos caso lo que ha ocurrido es que tras la nueva situación, les cuesta volver a erotizar a su pareja en su nuevo rol de madre…

 En estos casos, verbalizan que su pareja, en su nuevo papel, les inspira un amor profundo, un gran respeto, y que sienten que estas emociones son contrarias al deseo erótico. Es como si algunos de estos hombres hubieran aprendido que una madre es lo contrario de una mujer con carga erótica.

 Hay otros factores que influyen. También, con el embarazo y el parto, el cuerpo de la mujer se transforma. Las caderas y los pechos se hacen más anchos, se gana peso… la mayoría de los hombres encuentran estos cambios estimulantes, aunque a otros les sucede lo contrario.

 Las mujeres que han sido madres necesitan sentir que su pareja aún las desea, puesto que en ocasiones se sienten menos atractivas debido a las transformaciones que se han producido en su cuerpo.

 ¿Qué sucede con las parejas de los hombres que han disminuido su deseo tras la paternidad? La mayoría de estas mujeres no se lamentan por el número de relaciones coitales o genitales que mantienen, sino por el hecho de que “él no las busca”, “no las mira con atracción, no las toca ni las acaricia”. Afirman que “él no las corteja” y que en estos momentos necesitan, más que nunca, sentirse atractivas, sentir que él se interesa por ella “como mujer”.

 Mientras la pareja se ajusta a su nueva situación, a sus nuevos roles, y a los cambios físicos que conlleva a veces la maternidad, es también positivo seguir cuidándose como pareja, y que esta parcela no desaparezca del todo.

 Ser madre o padre es, desde luego, un suceso importante en la vida, pero no debe llevar a olvidar que esa madre y ese padre también son amantes y son pareja. 

  • Por María Víctoria Ramírez y Ana Belén Carmona

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