Sexo entre mujeres

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Hay quien se pregunta sobre cómo dos mujeres pueden disfrutar de sus relaciones sexuales cuando no hay un pene de por medio. Bien. Todavía hay una mayoría de personas que siguen asociando relación sexual con coito y coito con penetración vaginal. Por tanto, con la ausencia del pene, no es posible que haya encuentro erótico. Este modelo “coitocéntrico” podemos considerarlo reduccionista, ya que para muchas parejas también heterosexuales, el coito, de todas las posibilidades es una práctica sexual más. Incluso hay parejas donde ni siquiera el coito entra dentro de su menú erótico.

¿Pueden entonces las mujeres lesbianas o bisexuales disfrutar de la penetración vaginal? ¡por supuesto! Existen todo tipo de juguetes eróticos (dildos, vibradores…) que pueden introducirse por la vagina (u otros orificios del cuerpo) y también hay muchas mujeres que disfrutan mucho cuando son los dedos los que se introducen en la vagina. La presión manual en el punto G (una zona anatómica situada en la parte frontal de la vagina a unos 2 ó 3 centímetros de la entrada de la vagina) puede provocar un placer más intenso, duradero y localizado.

Igual que ocurre en mujeres heterosexuales, existen mujeres lesbianas o bisexuales que disfrutan mucho de la penetración vaginal sin embargo, la mayoría de las mujeres alcanzan el orgasmo más fácilmente con la estimulación del clítoris. El clítoris es el único órgano del cuerpo humano cuya única función es el placer. El clítoris es un órgano interno de tejido eréctil salvo la parte del glande, donde se unen los labios menores de la vulva. Este “complejo clitorial” está formado por varias ramas o bulbos que recorren los labios menores, rodean la uretra y el primer tercio de la vagina (el único tramo de la vagina con sensibilidad al tacto) junto con el glande. Con una estimulación satisfactoria el clítoris consigue una erección y el glande del clítoris, al tacto, aumenta en tamaño y dureza. Este complejo clitorial funciona como un todo y su estimulación lleva al orgasmo a la mayoría de las mujeres.

La estimulación del clítoris en mujeres puede ser de lo más diversa, también entre mujeres que tienen sexo con otras mujeres. El clítoris se puede  estimular de forma directa y/o indirecta. De forma directa se estimula el glande del clítoris (al tacto se nota como una “bolita” justo donde se unen los labios menores). Se puede tocar con un dedo/dildo, chupar, morder directamente…pero hay quienes rechazan este tipo de estimulación al tratarse de una zona muy sensible al tacto. La mayoría de mujeres prefieren una estimulación indirecta, aquella donde proporcionamos sensaciones que se recogen como placenteras en la parte no visible del clítoris. Aquí hay una gran diversidad: se puede acariciar la zona del glande haciendo círculos, dando golpecitos o frotando la zona con la mano extendida. Se pueden usar juguetes eróticos y acariciar a la compañera con ellos y con los vibradores también (la ventaja que encuentran algunas mujeres con los vibradores es que regulan y mantienen la estimulación). La mayoría de las mujeres lesbianas y bisexuales han erotizado zonas del cuerpo más allá de lo genital usando partes del cuerpo de su compañera (piernas, brazos, espalda, culo…) para estimularse el clítoris mediante el roce y la presión a un ritmo continuado. Los genitales son un órgano más de la sexualidad pero el verdadero y más importante órgano sexual es el cerebro, ya que es el órgano que registra todas las sensaciones placenteras que proceden de cualquier parte del cuerpo: una caricia en la espalda, un beso de tornillo o un cachete en el culo pueden excitar a una mujer con la misma intensidad que una caricia en el clítoris.

Las posturas que se pactan suelen ir dirigidas a la búsqueda de una estimulación o roce indirecto del clítoris, y algunas de ellas persiguen el encuentro de ambas vulvas. La postura más conocida y menos popular es “la tijera” (una postura muy complicada por la dificultad de movimiento de un cuerpo con el otro), pero existen muchas más (se pueden consultar en el libro del kama-sutra lésbico). Como en cualquier encuentro erótico todo depende de la experiencia, imaginación y la flexibilidad de las personas que participan.

La pornografía no ha ayudado mucho al colectivo para mostrar de una forma más o menos realista cómo es un encuentro erótico entre dos mujeres. Y sin embargo, es el medio donde se ha visibilizado más. No olvidemos que la pornografía mainstream es un producto dirigido a hombres heterosexuales que persiguen la excitación con su visionado. Por tanto, no confundamos fantasía con realidad.

Cualquier relación sexual es un intercambio de deseos y placeres y entran en juego muchos factores que van hacer que el sexo sea o no satisfactorio: miedos, inseguridades, conocer cómo funciona mi cuerpo y el de la otra persona, tener una buena comunicación dentro y fuera de la cama…y no dependen de la orientación del deseo de las personas que participan en el encuentro erótico, porque lo que se comparte en la intimidad no son sólo dos cuerpos.

NÚRIA CANO CANO. SEXÓLOGA.

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