Usos terapéuticos de los juguetes eróticos

En la actualidad, existe una gran oferta de juguetes y productos eróticos en el mercado. Además del componente lúdico de los mismos, las sexólogas y los sexólogos encontramos también útiles algunos de ellos para apoyar a personas y/o parejas que desean solucionar problemas en su vida erótica. Querríamos, en el presente artículo, presentar algunos ejemplos de interesantes usos de dichos artículos en la consulta de sexología, fruto de nuestra experiencia atendiendo a personas y parejas con problemas sexuales.

Antes de nada, conviene destacar que los ejemplos que figuran a continuación, no implican que un juguete o un producto por sí sólo vayan a resolver un problema sexual. Su uso en estos casos, sería como apoyo puntual en un proceso mucho más amplio de asesoramiento sexológico, desarrollado por una sexóloga o un sexólogo, donde se ha realizado una evaluación detallada de la dificultad, y se están aplicando una serie de pautas y herramientas para ayudar a la persona o pareja a resolverla (y donde el juguete es una herramienta más entre muchas, que además conviene aplicar con una lógica y unas directrices específicas).

Un primer artículo a destacar son los vibradores. De formas, tamaño y aspecto muy diverso, son una herramienta bastante útil para apoyar a mujeres que tienen dificultades para llegar al orgasmo, ya sea a solas o en compañía, y de hecho, no es infrecuente que se utilice esta herramienta (acompañada de otras muchas, por supuesto), en la consulta de sexología. Aunque los vibradores se suelen utilizar para estimular la vulva y sobre todo, el glande del clítoris, ello no excluye la posibilidad de utilizarlos para estimular otras zonas del cuerpo.

Es frecuente que los vibradores se confundan con los dildos (mal llamados a veces “consoladores”). Los dildos suelen utilizarse para la penetración (vaginal o anal), y en ocasiones imitan la forma de un pene. Los vibradores, como su propio nombre indica, producen vibraciones de distinta intensidad (intensidad que ocasionalmente se puede regular), y producen una estimulación que para muchas mujeres, facilita el orgasmo. Existen también dildos que son, a la vez, vibradores.

Existen pack de dildos de distinto tamaño, a los que se denomina “dilatadores”, siendo usados como apoyo en el trabajo con mujeres que presentan dificultades para realizar la penetración vaginal, o a las que les resulta imposible la misma (vaginismo). También a veces resultan de utilidad para mujeres con dispareunia (dolor o molestias en la penetración). Aunque en estos casos, merece la pena recordar que los dilatadores que se comercializan también pueden ser sustituidos por “dilatadores caseros”, con los mismos beneficios terapéuticos (elaborados por ejemplo, con zanahorias, calabacines… a los que se les da la forma deseada, y que se utilizan cubiertos por un preservativo).

Destacar también que algunos masturbadores masculinos, que replican la vulva femenina y el canal vaginal, son de utilidad para trabajar con mujeres con vaginismo, o que tienen ideas negativas o erróneas sobre su propia vulva o su vagina. Algunas de estas mujeres temen que el canal vaginal sea una especie de tubo rígido, o que tenga un tacto extraño y desagradable. Los masturbadores masculinos, al imitar la forma y textura del canal vaginal, pueden convertirse en una manera interesante de explorar esta zona y familiarizarse con ella, de forma previa a la exploración que la mujer realice en su propio cuerpo.

Como complemento en el trabajo sexológico con hombres preocupados por su tiempo de eyaculación, en ocasiones también es interesante el uso de los mencionados masturbadores masculinos (los hay con forma de huevo, que imitan la forma de una vagina o un ano…). Suelen ser de utilidad una vez que se han trabajado muchas cuestiones con el varón (y si es posible, la pareja), de forma previa (educación sexual, información sobre el proceso de eyaculación, aprendizaje de diferentes formas de dar y recibir placer – no sólo la penetración -, mejora de la relación de pareja, información sobre el clítoris y el orgasmo femenino, enriquecimiento erótico…). Dado que la textura y tacto de estos masturbadores, usados con lubricación, imitan bastante bien el canal vaginal o el ano, pueden favorecer cierto “entrenamiento” para que el hombre juegue con su continuo de excitación.

La literatura erótica, puede ser también una excelente herramienta de apoyo para personas o parejas que deseen incrementar su deseo, si bien los gustos y las preferencias en este sentido son sumamente diversos, por lo que cada persona tendrá que buscar un poco para localizar aquellas lecturas que le erotizan o le estimulan.

Y por último, destacar que algunos juguetes eróticos tienen interesantes aplicaciones también en el ámbito de la discapacidad. Por poner sólo un ejemplo, para personas con movilidad reducida, los masturbadores (vibradores o masturbadores masculinos), pueden resultar un apoyo que facilite el autoerotismo en condiciones de intimidad y autonomía.

Aunque nos hemos dejado en el tintero algunos usos de otros productos, esperamos que os haya resultado de utilidad este breve recorrido, que pretende aportar una nueva mirada sobre los juguetes y productos eróticos.

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